Familia denuncia acoso que sufren por parte de personal militar

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Agencia: Prensa Multimedia

Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Familiares de Sigifredo Nájera Talamantes apodado El Canicon, vecino de celda de Joaquín El Chapo Guzmán y quien falleciera en su celda de El Altiplano, denunciaron el acoso que sufren por parte de personal militar, además de la sospecha de que este muriera envenenado.

Nájera Talamantes, falleció la semana pasada en El Altiplano. Había estado detenido desde el 2009, cuando fue arrestado en Coahuila y tenía buena salud, señaló su madre Maria Dolores Talamantes Payan.

“Lo traje de El Altiplano, me lo entregaron ya muerto” señaló entre lágrimas la madre de familia.

Denuncio que hoy (lunes) al estar en la Funeraria Vázquez, ubicada frente a las instalaciones del Consulado General de Estados Unidos en Nuevo Laredo, arribo un grupo de militares.

“Se metieron a la funeraria, grabaron con una cámara a todas las personas que me estaban acompañando en el último adiós a mi hijo, no les importo nada, no respetaron nada”, dijo la afligida mujer.

Cuando el féretro de Nájera Talamantes era cargado por sus familiares, para ser llevado a la iglesia de La Sagrada Familia, contigua a la funeraria, el cortejo fue perseguido por los militares.

“No hubo respeto ni para la iglesia, los soldados corrieron detrás del cortejo como si fuéramos delincuentes, se metieron hasta el interior del recinto, mientras se desarrollaba la misa de cuerpo presente”, indico la mujer.

Agrego que después de la misa, el cuerpo de su hijo fue llevado al Panteón Jardín de los Ángeles, ubicado en el kilómetro 11.5 de la Carretera Nacional, hasta donde fueron seguidos por los militares, que continuaron el acoso hacia los familiares de Nájera Talamantes.

“Fue acoso y burla, no hubo respeto ni en la iglesia, yo solo quiere darle el último adiós a mi hijo, quien estaba sano, no sufría ninguna enfermedad “, dijo Talamantes Payan, quien sospecha que su vástago fue envenenado y que su muerte no fue por causas naturales.

Destaco que para entregarle el cuerpo de su hijo, tuvo que firmar un documento en el cual se le prohibía realiza una nueva autopsia o revisión al cadáver, el cual –pese a estar muerto- continuaba a disposición de la SEIDO-PGR.

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