Se suicida reconocido sacerdote hispano de Texas

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Agencia: Prensa Multimedia

Bexas, Texas.- Un sacerdote católico y profesor de la Universidad de Notre Dame se suicidó en su casa de Texas, en medio de la polémica después de haber sido acusado de (supuestamente) abusar sexualmente de un huérfano en la década de 1980 .

Las autoridades dieron a conocer la muerte del religioso, el cual era considerado como el fundador de la teología latina en Estados Unidos.

Los hechos ocurrieron en su casa de San Antonio, Texas. La Oficina del Médico Forense del Condado de Bexar, dijo que la causa oficial de la muerte de Elizondo, ocurrida la tarde del lunes, fue una herida de bala en la cabeza.

El sacerdote enfrentaba una demanda que fue presentada en mayo pasado en Texas, en la cual era acusado de abusar sexualmente de un niño no identificado. Sin embargo Elizondo negó la acusación y se comprometió a demostrar su inocencia. El caso fue presentado por un hombre identificado sólo como John Doe, (anónimo) que alegó que había sido abusado por el sacerdote cuando era niño en 1983.

El sacerdote católico se desempeñaba entonces como rector de la Catedral de San Fernando en San Antonio. Elizondo era considerado un teólogo muy respetado que actualmente se desempeñaba una parte del año como profesor de la Universidad de Notre Dame, en Indiana.

Además fundó en San Antonio el Centro Cultural Mexico-Americano, que ahora es el Colegio Católico México-Americano, un centro de investigación y formación de agentes de pastoral para estudiantes de todas partes de Estados Unidos y Latinoamérica.

El sacerdote fue premiado con múltiples reconocimientos como el Premio Murray Courtney John por contribuciones teológicas, concedido por la Sociedad Teológica Católica de América, y el Premio Johannes Quasten a la excelencia y el liderazgo en el desarrollo teológico, otorgado por la Universidad Católica de América.

La revista Time nombró a Elizondo como uno de los “innovadores espirituales” del nuevo milenio y había recibido seis doctorados honorarios.

Por su parte el arzobispo de San Antonio, Gustavo García Siller, recordó sus contribuciones. “Esta es una ocasión de gran dolor, ya que su muerte fue repentina e inesperada”, dijo.

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